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Acuarela guiada

Mar y rocas

Una nueva Acuarela Guiada, en esta ocasión un paisaje marino. Tenemos un cielo con nubes en primer plano que resolveremos con dos capas, mojando dos veces el papel. Un mar algo movido con olas vivas, espuma y una serie de rocas en primer plano. 

DIBUJO

En esta ocasión, con intención de hacerlo más sencillo, no vamos a incluir personajes en la playa.

El dibujo es bastante sencillo.

Ubicamos la línea del horizonte aproximadamente a un 40% del espacio vertical total, en la zona inferior del papel. Si es necesario ayudaros de una regla para hacer las mediciones y para trazar la línea del horizonte.

En el cielo no dibujamos nada, todo el trabajo lo haremos con el pincel.

En cuanto al mar y las rocas únicamente vamos a ubicar las olas principales, ya que el resto de la espuma y luces que simulan otras rocas los haremos también con el pincel. Las rocas las agrupamos por zonas, evitando el error de crear una serie de elementos sin conexión, como islas separadas, que siempre da mala experiencia al observador. Además, al agruparlas podemos aprovechar para generar planos de profundidad situando unas por delante de otras.

En la arena no hay ninguna complicación. Tan sólo dibujamos algunas líneas de perspectiva para ayudarnos a simular el movimiento del agua.

PRIMERA CAPA AL CIELO

Vamos a trabajar sobre húmedo. Mojamos el papel bastante, hasta llevarlo al nivel EMPAPADO. Le dejamos un par de minutos para que vaya absorbiendo parte del agua y entonces comenzamos a aplicar colores.

Debemos ir con el pincel bien cargado de pigmento, más pigmento que agua, ya que con el agua que hay en el papel los colores van a bajar bastante y aclararse mucho. 

Comenzamos con un golpe de amarillo limón allí donde vamos a ubicar nuestro sol. Cualquier otro amarillo claro también os sirve. Desde ese punto, y aprovechando que el papel está mojado y va a mezclar los colores por sí mismo, vamos aplicando amarillos más anaranjados en forma circular, más naranjas cuanto más nos alejamos del sol (Dorado Profundo de Quinacridona y Siena de Quinacridona son los que yo utilicé).

Según nos alejamos del sol, a esas mismas mezclas le añadimos algo de rosa para llevarnos el naranja a un tono más neutro, algo más crema. Buscamos un color similar al Amarillo Brillante II de Holbein. Con él extendemos horizontalmente la luz del sol hasta ambos lados del papel.

Según subimos vamos añadiendo fríos a esta mezcla para agrisarla. Primero Lavanda para ,hacer la transición sin peligro de que aparezcan verdes, y una vez que entramos en los grises ya le añadimos Azul Cerúleo o Azul Cobalto para subir con fríos hasta la zona superior del papel.

De momento nos olvidamos de esas nubes blancas simuladas que hay arriba y de esos destellos de luz cálida que se ven partiendo del sol. Vamos a centrarnos en este primer lavado.

Una vez que lo tenemos acabado, sin dejar que se seque, sacamos esos claros superiores levantando pigmento con un pincel limpio y ligeramente húmedo. De igual forma aplicamos pigmento cálido de las mezclas anteriores (Amarillos y Naranjas), partiendo del sol y subiendo hacia los fríos de la bóveda.

 

SEGUNDA CAPA AL CIELO

Dejamos secar por completo el papel, mejor al aire que con secador. Nos aseguramos de que el papel está 100% seco antes de mojarlo.

Aplicamos una capa de agua con un pincel suave, sin apretar ni restregar el papel, y dejamos un par de minutos para que baje un poco el nivel de agua. En esta ocasión no queremos un papel EMPAPADO, sino sólo MOJADO.

Sobre esta humedad aplicamos pigmento mucho más denso y fuerte esta vez. Los mismos colores de antes pero más oscuros y potentes, con menos agua en el pincel.

Si se nos «abren» mucho los colores hay que esperar un poco más hasta que haya menos agua en el papel. Si nos aparecen muchos bordes duros podemos difuminarlos con un pincel húmedo y limpio.

Para oscurecer los colores en este punto podrían ser interesantes colores como Brillo Lunar o Tinta Neutra.

Vamos aplicando tonos más fríos en ambos extremos y más cálidos según llegamos al sol. Aplicamos al menos 2 tonos a cada nube, uno más claro y luminoso, donde recibe luz del sol, y otro más oscuro pero de la misma temperatura, donde se encuentra su propia sombra.

PRIMERA CAPA AL MAR

Comenzando de lejos a cerca damos la primera capa de color al mar. Colores fríos pero no demasiado saturados. 

En la zona que se encuentra bajo el sol hay que «calentar» esos azules con naranjas y amarillos para crear ese efecto de reflejo de luz cálida. En los extremos horizontales en cambio los oscurecemos más hacia el Índigo.

En esta primera capa es más importante no-pintar-la-espuma-de-las-olas que pintar el propio agua. Me explico. Trabajamos en negativo, prestamos más atención a lo que hay que dejar en blanco, sin pintar, que a lo que de hecho estamos pintando. 

Esto es fundamental.

Al llegar a primer plano, tras rebasar las rocas más cercanas, el agua pasa de azules al gris, o incluso a marrones, al perder profundidad y dejar ver el fondo.

COMENZAMOS CON LAS ROCAS

En primer lugar pintamos las rocas más lejanas: las dos de la derecha. A pesar de estar más lejos son las más oscuras ya que se encuentran justo debajo de una ola rompiente. Están en sombra y no les da nada de luz. Índigo+Sienna nos da un color muy próximo al negro. Aún así no lo aplicaremos con demasiado pigmento, le añadimos agua al pincel para no obtener una textura demasiado densa.

Para las rocas más grandes el proceso es como sigue:

1-Mojamos con agua limpia toda la roca. Sin pigmento, sólo agua. Y lo hacemos de una en una, es decir, no mojaremos más de una a la vez para que el pigmento no se extienda entre ella.

2-Una vez húmedo el papel comenzamos a aplicar los pigmentos sobre mojado partiendo de los más claros (ocres, naranjas poco saturados, sienas, etc… ) y cubriéndolos poco a poco con tonos más oscuros (Brillo Lunar, Sepia y algunos azules para las zonas de las sombras).

Este proceso lo repetimos roca a roca. De una en una.

PINTAMOS UNA A UNA LAS ROCAS GRANDES EN HÚMEDO Y LAS PEQUEÑAS EN SECO

Debemos cuidar que las luces de las rocas queden en la zona superior y en la cara lateral que da hacia el sol. Ahí es donde deben de verse esos tonos tierras, sin cubrir con los azules y con los tonos oscuros.

Las rocas más pequeñas no es necesario mojarlas una a una. Las podemos trabajar sobre seco directamente con tonos oscuros.

Las tres rocas alargadas de la derecha están también en sombra, por lo que grises fríos son suficientes.

Observad los tonos violetas que se aprecian en la zona de sombra interna de las rocas más grandes.

PRIMERA CAPA A LA ARENA

En la arena tenemos dos zonas bien diferenciadas: una con agua estancada, que es la más próxima a las rocas y otra de arena ya seca que es la más próxima a la zona inferior del papel.

La primera tiene una forma de arco hacia la izquierda y luego baja en una diagonal hacia la derecha. La segunda ocupa el resto del papel. Es importante diferenciarlas ya que en la primera tendremos reflejos y en la segunda no.

La primera zona la vamos a trabajar sobre húmedo, mojando previamente el papel. De nuevo lo primero es marcar el destello del sol con un golpe de Amarillo Limón u otro amarillo claro. Desde ahí trabajamos los reflejos del cielo de forma circular pasando por amarillos-naranjas y acabando en tonos fríos en ambos extremos.

La segunda zona la trabajamos sobre seco, aportando agua con el propio pincel. Una primera capa de un color más luminoso y pálido (ocre amarillo+cobalto) y una segunda capa con mayor intensidad de color pero sin cubrir por completo la primera. Esta segunda capa es la que nos crea las líneas de movimiento.

SEGUNDA CAPA A LA ARENA

Antes de que se nos seque el papel en la zona de arena húmeda vamos a añadir los reflejos de las rocas grandes centrales. 

Serán reflejos difusos, sin bordes duros. Aplicamos el mismo color frío que utilizamos para la sobra interna de las rocas: Brillo lunar, cobalto y algo de violeta. Dejamos que la humedad del papel difumine este reflejo.

En la zona de arena seca aprovechamos este mismo color para avanzar ya algún detalle: piedras, pisadas, sombras de la propia arena, etc…

MOVIMIENTO DEL AGUA Y DETALLES FINALES

Nos falta trabajar más el agua. Únicamente le dimos una capa y está demasiado estática y sin vida.

Con el mismo color que dimos la capa inicial pero algo más oscuro trazamos formas aleatorias dentro de cada bloque de agua. Líneas curvas que se desplazan diagonalmente, zonas redondeadas donde se ve algo menos de espuma, etc.. Muy importante no repetir patrones, se trata del movimiento del agua dentro de cada ola.

Hacemos lo mismo con la zona de grises, con grises más oscuros, un pincel de punta fina y movimiento aleatorios. Ayuda mucho coger el pincel con el extremo, apoyándolo en la palma de la mano y evitar tratar de controlar el trazo.

Vamos con los toques finales.

En la zona de arena húmeda aplicamos el mismo tratamiento que al agua. Un color gris algo más oscuro que el de la arena y trazos aleatorios que simulen el movimiento del agua en esa zona.

Algunos oscuros finales en la base de las rocas, algunas luces que rescatamos de partes donde se perdieron, salpicaduras en la arena… buscamos textura en este momento.

Un paso importante: tenemos TODA nuestra espuma con el blanco del papel y esto en realidad no es así. La espuma crea una sombra sobre sí misma que hace que únicamente la parte superior se pueda ver blanca. Para ello vamos a mojar la zona inferior de cada ola y aplicar en ella grises fríos, azulados, para indicar la sombra de la propia espuma.

¡Y listo! ¡Un paisaje marino acabado en este formato de acuarela guiada!

¡A por él!