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Acuarela guiada

Paisaje Urbano II – Denia

Un nuevo paisaje urbano en esta sección de Acuarelas Guiadas. En esta ocasión un pueblo precioso del mediterráneo español: Denia. 

Como siempre que afrontamos un paisaje urbano el primer paso es decidir «qué» vamos a pintar. La cantidad de detalles de este tipo de motivo nos obliga a un profundo proceso de transformación y sintetización. Vamos a trabajar en esta acuarela con claro/oscuros, potenciando las sombras y los destellos de luz. Personajes en la distancia que aportan vida y dinamismo a la escena y un peatón cercano tomando protagonismo con su maleta.

No es nuestra propuesta perdernos en los detalles de los enrejados, las ventanas, las cornisas, los labrados, la solería, etc… Intentaremos insinuar adecuadamente cada zona con el nivel de detalle justo para que el espectador ponga el resto en su mente y rellene la escena.

DIBUJO

Al tratarse de un paisaje urbano hay que prestar especial atención al dibujo, sobre todo a cuestiones como la perspectiva y las proporciones. Evitemos dibujar demasiado detalle y centremos nuestra atención en las líneas maestras de la composición: las diagonales de la acera, las cornisas, las sombras y la fila de macetas. Complementamos éstas con las principales verticales que son las de la torre lejana y las cúpulas. 

Un dibujo somero y algo complejo pero que trataremos de hacer lo más sencillo posible.

CIELO Y ENTONACIÓN DE LAS FACHADAS EN LUZ

Podríamos haber optado por un cielo completamente liso, ya que en esta acuarela el cielo es completamente irrelevante. No obstante he decidido incluir algunas nubes con un cierto movimiento diagonal que añaden algo más de dinamismo a la escena. Las hacemos en húmedo, aportando color únicamente alrededor de las zonas que queremos mantener claras y levantando posteriormente algo de pigmento con un pincel limpio y húmedo. Buscamos bordes suaves, los bordes duros atraerían mucho la atención. No son cúmulos de nubes. Se trata de nubes altas que se mueven deprisa.

Damos un lavado en amarillos cálidos a las fachadas de la izquierda, las que reciben luz directa. Vamos a evitar los blancos excepto en un edificio del fondo que queremos que se ilumine.

COLORES CÁLIDOS EN EL FONDO

La luz entra desde la derecha. Nuestra fuente es intensa y direccional. Elegimos colores cálidos (Dorado de Quinacridona, Siena de Quinacridona y Sepia) con mucha agua para que al secar den sensación de luminosidad. Vamos ya aportando algo de volumen, sobre todo en la torre, oscureciendo más la zona de la izquierda de cada edificación.

ENTONACIÓN A LOS EDIFICIOS DE LA DERECHA Y LAS SOMBRAS

En esta ocasión he optado por tonos cálidos en las sombras, al menos en la entonación inicial. Tanto los edificios de la derecha como su sombra proyectada presentan abundantes tonos tierra y violetas (utilicé Violeta de Peryleno). Más cálido en las alturas, donde recibe el reflejo proyectado de la luz de las fachadas de la otra acera.

Es una capa luminosa, de entonación, que damos con bastante agua. Aprovechamos la humedad del papel para «dejar caer» ya algunos verdes en la hilera central de las macetas. Como hay agua en el papel el color se expande, saliéndose de la zona donde lo depositamos. No importa, no es un problema… esto aporta coherencia y conexión.

TEJADOS, CORNISAS, VENTANAS Y BALCONES EN LA ZONA DE LUZ

Llegados a este punto comenzamos a aplicar las sombras en las fachadas que reciben luz directa. Esto es muy importante: lo que pintamos no son ventanas, barrotes, balcones o cornisas… no. Lo que pintamos son las sombras de éstos objetos. Sus partes luz no se pintan. Los insinuamos a través de sus sombras. Los sugerimos sin llegar a «acabarlos» del todo ya que hay partes que se quedan sin pintar al recibir luz directa. No necesitamos líneas rectas. No hace falta medir la distancia entre los barrotes, los estamos insinuando. No hay que diferenciar el color de cada ventana o pintar goznes, tiradores, etc… Pensad siempre en sintetizar este tipo de elementos o, al menos, postponerlos hasta la fase de detalle.

Damos unos toques cálidos potentes bajo los balcones, con Dorado de Quinacridona, para aumentar aún más la sensación de calor de este día a través del color de las sombras.

SEGUNDA CAPA A LA LEJANÍA

Seguimos avanzando por la fachada en luz hasta el fondo. Incluimos más balcones, ventanas y cornisas. Más claros y luminosos cuanto más lejanos. Ojo a las sombras, son menos profundas. 

Segunda capa de color a las cúpulas, más oscuro a la izquierda, más claro a la derecha. Siempre hay que tener presente nuestra fuente de luz. Igualmente, damos la segunda capa de color a la torre, buscando ya textura y cambios de matiz. 

Las luces se muestran según vamos oscureciendo nuestras sombras. Damos la segunda capa a los edificios de la derecha, esta vez más profunda y con tonos fríos que se superpondrán a los cálidos.

 

SOMBRAS EN LA CALLE Y SEGUNDO LAVADO A LAS FACHADAS EN LUZ

El valor tonal de todos los objetos y elementos que aparecen en una obra está relacionado con los demás. Esto quiere decir que cuando profundizamos nuestras sombras eso afecta a los valores tonales que habíamos definido para nuestras luces. En este caso al intensificar las sombras de la calle, en el suelo, observé que la luz sobre las fachadas de la izquierda era excesiva, por lo que les dí un segundo lavado con amarillos cálidos para mantener su temperatura pero oscurecer un poco su valor tonal.

Aprovechando esta capa aportamos ya algo de textura con cambios de matiz en el color.

COMENZAMOS CON LOS DETALLES

Llegó el momento de ponernos con los detalles: los faroles, las antenas, cables de electricidad, buzones, banderolas, toldos, etc..  sin pasarnos. Siempre teniendo presente el nivel de sintetización que queremos alcanzar. 

Con blanco opaco dibujamos los ribetes y la decoración sobre las cúpulas.

 

AÑADIMOS LOS PERSONAJES, SOMBRILLAS Y MESAS

Una calle sin personajes provoca rechazo. Es lo que se conoce como el síndrome de la ciudad fantasma. Hay que darle vida, cuanto más mejor.

Así, aprovechamos las luces que reservamos al fondo para pintar en negativo unas sombrillas y unas mesas…. más que pintar, insinuar. Añadimos varios personajes en la distancia en la zona de sombra, sin detalle. Una pareja en la zona de luz requiere algo más de trabajo, pues ahí sí que se distinguen colores y formas.

Repasamos en este punto cualquier detalle que se nos haya podido escapar. ¿Quizás las sombras de los faroles? ¿Algún toldo está demasiado pálido? Añadimos más «ruido» en las fachadas con cables telefónicos y de televisión, pero sin tocar ya ventanas o balcones.

 

TOQUES FINALES

Vamos con los toques finales.

Nuestro personaje principal ya está listo para entrar en escena. Se mueve hacia la distancia, por lo que nos da la espalda. y además está en zona de sombra, así que poquito detalle a pesar de estar muy cerca. Al final, me salió corpulento y algo más bajito de lo que habría deseado, pero en esto de los personajes hay una máxima muy contundente: no lo toques más que a buen seguro lo empeorarás.

Con blanco opaco reforzamos las sombrillas del fondo de la calle y aportamos toques de luz sobre algunos personajes.

¡Y listo! ¡Nuestro segundo urbano acabado en este formato de acuarela guiada!

¡A por él!