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En el artículo anterior comentaba las razones por las cuales pienso que el papel es el material más importante, fundamental, para la práctica de este maravilloso arte que es la acuarela. Vamos ahora a hablar sobre qué cualidades debe tener un buen papel para acuarela y cuáles son las diferencias entre unos y otros.

¿Cuáles son las principales características que debemos buscar al elegir un buen papel?

-Así de entrada, la más importante, es la capacidad de absorción de agua. Esta capacidad define en gran parte cómo y cuánto podremos trabajar con ese papel. Con capacidad de absorción de agua me refiero, evidentemente, a la humedad que puede llegar a admitir si deformarse, abombarse, combarse o incluso levantarse a trozos (que lo he visto en algún papel). Un papel que no sea capaz de absorber una cantidad de agua suficiente no aguantará varios lavados y, por tanto, limitará nuestra capacidad a la hora de trabajar.

-Otra característica fundamental es el tiempo de secado. Puede resultar extraño e incluso chocante pero no todos los papeles de acuarela secan en el mismo tiempo, aunque estén fabricados con el mismo material y tengan el mismo gramaje. Influyen otros factores. Cuanto más lento sea el período de secado más tiempo tendremos para trabajar sobre húmedo. Esto implica menos prisas y menos estrés evidentemente. En según qué circunstancias nos puede interesar un papel que seque más rápido, pero en la inmensa mayoría de las ocasiones será preferible aquel papel que tarde más en secar.

-Igualmente importante es la capacidad del papel para retener pintura. Imagino que también este concepto puede llegar a extrañar a alguno. Aunque pueda parecerlo… no, os lo puedo confirmar, no todos los papeles retienen a misma cantidad de pigmento. Eso que siempre se dice de que cuando se seca la acuarela baja de intensidad es completamente cierto. Pues bien, en cada papel esa bajada de intensidad de color es diferente. La pérdida de croma y valor tonal dependen por completo de la calidad del papel.

-Al igual que otras muchas técnicas, los levantados de pintura, linfting-up o wash out como también se les denomina, dependen directamente de la calidad del papel. Hay papeles que permiten levantar una gran cantidad de pintura mientras se mantienen húmedos y otros, en cambio, mucho que se intente apenas se consigue eliminar un pequeño porcentaje de pigmento. Si el papel es bueno, incluso tras haberse secado se puede aplicar esta técnica humedeciendo previamente la zona a levantar.

-Con los frotados y raspados pasa exactamente lo mismo. Al raspar utilizando una espátula, una tarjeta de crédito o cualquier otro objeto similar, nuestra intención es obtener luces o crear texturas a través del proceso de eliminar parte del pigmento de la capa oscura superior. Esa es la idea, que afecte sólo y exclusivamente al pigmento…. no al papel. Hay papeles que se arañan con facilidad y se marcan.

-Un buen papel debe ser blanco. Lógico, ¿No? Pero debe ser blanco porque el proceso de fabricación ofrezca ese color natural, no porque se le añadan aditamentos externos para blanquearlo.

-Un buen papel debe ser duradero, esto se le presupone, pero no todos presentan el mismo comportamiento ante el envejecimiento.Hasta aquí hemos llegado en lo que a cualidades y características del papel se refiere. En el tercer post de esta serie dedicada al papel hablaremos de formatos, gramajes, acabados, etc…

Saludos!!

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